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viernes, 10 de febrero de 2012

El cazador de sombras, Tierra del Fuego, Patagonia

El cazador de las sombras
Hola a todos:
Martín Gusinde nació en Breslau, Alemania, el 29 de octubre de 1886, cuando Ushuaia contaba con 2 años de vida y murió el 18 de octubre de 1969, en Modling, Austria, fue un sacerdote y etnólogo que sobresalió por sus trabajos antropológicos entre algunos pueblos originarios, entre ellos, los fueguinos, los Shelk'nam, los Yámanas, los Káwerskar, rastreador implacable de los últimos vestigios de los pueblos originarios fueguinos, diezmados y exterminados por el violento contacto con el hombre blanco.
En el año 1912, ya ordenado sacerdote, fue destinado a Santiago de Chile para trabajar como profesor de Ciencias Naturales, estuvo asignado en Chile durante 14 años y sus estudios y publicaciones sirvieron para descalificar las terribles afirmaciones, sobre los pueblos originarios, que sostenían una serie de científicos europeos, sobre todo de origen "pirata".
Charles Darwin sostenía:
"La visión de un salvaje desnudo en su tierra natal es un hecho que nunca podré olvidar"
"Los fueguinos se encuentran en un miserable estado de barbarie, mayor del que yo había esperado que vería en un ser humano"
"Es imposible imaginar la diferencia que existe entre el hombre salvaje y el hombre civilizado, es mucho mayor que la hay entre un animal silvestre y otro domesticado"
"Cuando se ven a estos hombres fueguinos, apenas puede creerse que son criaturas humanas" 
"El lenguaje de estos fueguinos, según nuestro modo de pensar, apenas merece ser considerado algo articulado"
La lengua Yámana es la más austral del mundo y Thomas Bridges llegó a recopilar más de 32000 palabras en esta lengua, muchísimas más de las que posee el idioma inglés en estos momentos. La riqueza de la lengua Yámana es asombrosa, no solo por su vocabulario sino por su gramática.
Charles Darwin también afirmaba que los fueguinos eran caníbales, cosa extraña en un científico en afirmar algo sin comprobar.
"Los diferentes grupos se encuentran en continua guerra entre sí y son caníbales".
"Cuando en invierno se ven azotados por el hambre, prefieren matar y devorar a sus mujeres más viejas antes que degollar a sus perros"
Los pueblos originarios de Tierra del Fuego no solo no eran caníbales, sino que tampoco consumían un zorro o una ave de rapiña, porque esta se alimentaba de carne.
Martín Gusinde, entre 1918 y 1924, efectuó 4 viajes a Tierra del Fuego y allí se contactó con los pueblos originarios, conviviendo con ellos, haciendo la vida del hombre aborigen, el contacto con los Yámanas se produjo en la Estancia Remolino, muy cerca de Ushuaia, por intermedio del dueño de dicha estancia, el pastor y misionero anglicano John Lawrence. Martín Gusinde logra la confianza de los Yámanas a tal punto que es invitado a participar de la ceremonia de iniciación a la pubertad, ceremonia en la que, hasta ese instante, había participado solamente el pueblo Yámana. En la fotografía se puede ver a Martín Gusinde junto a sus padrinos Yámanas en vísperas de la ceremonia.
También convivió Martín Gusinde con dos grupos de Shelk'nam, y con el grupo del Lago Khami también participó de la ceremonia del Kloketén, invitado por el hechicero Teneskén, en la fotografía aparecen ambos. 
Su trabajo consistió en un meticuloso y detallado estudio sobre las culturas Yámanas, Shelk'nam y Káwerskar tomando apuntes y fotografías, las que luego de revelar se las mostraba a nuestros aborígenes, por esta razón los Shelk'nam llamaban a Martín Gusinde, "mankasen" que en lengua Shelk'nam significa "el cazador de las sombras" "man" sombra o figura y "kasen", cazador ¡mi admiración por estos hombrea originarios de nuestra Tierra del Fuego!
Martín Gusinde también se dio cuenta del exterminio a que estaban siendo sometidos los pueblos originarios y denunció a los usurpadores estancieros, a los piratas europeos y a los aventureros del oro fueguino. Escribía: "Como en muchas otras partes del Nuevo Mundo ha penetrado también en este apartado rincón de la Tierra, llegando hasta las moradas de los cándidos indios, el hombre blanco civilizado, ávido de ganancias, provistos de armas de fuego y venenos, y no ha soltado sus mortíferas armas hasta que ha hecho completamente suya la región deseada. Ha avasallado con desenfrenada violencia los más sagrados derechos humanos. Ninguna fiera se ha comportado de esta manera cruel como lo han hecho los blancos contra los indios indefensos. Estos renglones deben ser una permanente protesta contra aquellos cazadores de hombres, que han aniquilado sin compasión al pueblo de Selk'nam."

Cuando en 1926 desapareció su puesto en el Museo de Santiago, volvió a Viena y comenzó a trabajar sobre una publicación que llevaría el nombre de "Los indios de Tierra del Fuego", escritos que se dieron a conocer entre los años 1932 y 1939.

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